La storia

LA HISTORIA

Los origenes de Breuil-Cervinia remontan a hace más de doscientos años, cuando la naturaleza incontaminada dominaba los pies del Cervino, y la cuenca del Breuil era un inmenso pasto alpino, alcanzable sólo con largas horas de camino a pie.
“Breuil” en patois significa “tierra de muchas aguas”, justo para indicar la inmensidad de lagos y torrentes que caracterizaban esta zona. Un gran prado verde en verano, que con el invierno se tranformaba en una infinita extensión de nieve, en que el silencio y la tranquilidad eran interrumpidos sólo por el rumbo de las avalanchas.
La majestuosidad de la montaña, la hermosura de los lugares ha impulsado, durante los años, a alpinistas y estudiosos a enfrentarse con las sendas que conducían al Breuil. El viaje de Chatillon duraba por lo menos dos días, a pie o en grupa a un mulo, preveyendo una estapa en Valtournenche, para descansarse y, a lo mejor, ponerse de acuerdo con algún portador para el día siguiente, para llegar al Breuil en seguridad.
Durante los años ’30 las construcciones en la cuenca del Breuil eran verdaderamente pocas, un bar, unos dos hoteles y alguna villa particular. En 1934 fue fundada la Società Cervino, y en 1936 fue realizado el primer teleférico Breuil-Plan Maison, dando el vía al desarrollo del que se ha convertido en uno de los mayores distritos internacionales de esquí, que todavía hoy se distingue por la innovación tecnológica siempre de vanguardia.
Durante los años las cosas han cambiado mucho, ahora llegar a Breuil-Cervinia es lo que se suele llamar “un paseo”, las contrucciones en el pueblo son muchas y rebosantes, pero seguramente la emoción y el asombro que provoca la vista del Cervino, sea ella la primera o la enésima vez, no ha cambiado.